No existen relaciones que no sean personales.
Somos personas nos relacionamos como personas
Tengo esta relación hace varios años, él no es mi pareja.
¿Quiero pareja? No estoy segura de quererla. Digamos que tengo estándares altos de lo que no quiero resignar de mi libertad.
El sexo con él es supremo.
Hay días en que lo mandaría a hacer desaparecer como en todas las relaciones personales.
Esta reflexión me recordó la obra de teatro INACABADO la ví en el año 2003. Y aun resuenan en mi cabeza algunos fragmentos:
Inacabado es un interrogante; una rendija; una ecuación que no cierra, una pregunta que se abre:
¿Cómo es nuestra cotidianidad con el otro?
Hablo de ese “otro” al que vemos o nos ve nacer, al que vemos o nos ve morir, al que nos arraigamos como a la tierra. El que elegimos, el que nos tocó, el que parimos, el que nos parió, el que amamos, el que odiamos.
¿Como una máquina funcionan los vínculos? ¿Es esto así?
Compuesta de infinitas piezas, todas ellas fundamentales. Arrancan siempre de la misma forma, generan siempre los mismos resultados, se repite el mecanismo una y otra vez.
Se gastan, se rompen. ¿Es esto así?
“Camino en círculo, me paro frente a lo que nunca termina para concluir de una vez por todas con lo Inacabado, vuelvo al punto inicial”
Inacabado no busca adhesiones, no pretende imponer un punto de vista, si en cambio, formula preguntas, y busca como respuesta otros interrogantes, reflexiones, sensaciones, pensamientos, y quizás, algún recuerdo.